La abeja republicana edición facsimilar
235 ella contribuyendo del modo que puedan para defenderla, pues sin ella no hay religion, no hay liber– tad, no hay existencia. Y asi no es cstraño que la iglesia ó los hom– bres qne la componen, cooperen á su salvacion, pues en esto no ha– cen mas que defenderse á si mis– mos. Esto no debe criticarse que lo exige la razon y la politica, sino la precipitacion de ir a las iglesias dejando a los españoles por el dinero que se necesita: ellos lo tienen y se les debe quitar. que de este modo se evitan muchos males, y se ocasionan muchos bie– nes. Entonces los americanos servi– les desistiran de seguir sus opiniones y se haran pat.t·iotas por la fuel·– za, porque es verdad innegable que mientras hayan godos, han de ha– ber agodados, si esto quiere reme– diarse, quitese la causa y cesara el efecto. Sufran el castigo Jos malos españoles, y los abominables americanos, á los primeros dester• rarlos de nuestra vista , y a los
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