La abeja republicana edición facsimilar

234 ]a guerra. ¿ No seria. t!na co_; sa la mas justa se despo:,asen a estos caribes de lo que poseen para terminar cuanto antes una .. coniien• da que nos cie,·ora? por<¡ue se les ha mirado con tanto respeto, de.. jandolos que go~en de sus cauda– les., yse forna el descabellado pro– yE»ct ó de recurrir pot· la plata a las iglesias? jusi o es que se apro– vecl-ien de esta, cuando no halla otro recurso, pero hahieudo toda ... ,·ia · ta11fos, ocunir por la 'flle sfr– ve al decoro de los templos, dejan– do la que sirve para nuestra des– truccion, es cosa que me escandali– za. Prescindo por esto de la fanati .. ca superst icion de algunos mente.. catos que presa.gian la ruina de la iglesia por esta medida. extem– pornnea. La iglesia no es oh·a cosa que tos mismos hombres reu– nidos en sociedad religiosa paa-a dar cúlto al Criador: estos hom– bres son ciudadanos, ron hijos de la pah'ia; y cuando se mire esta amenazada,. deben todos coner a Ante la escasez de dinero, se proyecta requisar los orna– mentos de plata que las igle– sias dedican a ciertas ceremo– nias solemnes del culto. Justi– fica la medida, porque estima que no atenta contra la igle– sia; pero la considera extem– poranea y halla más recomen– dable confiscar los bienes es– condidos por los españoles.

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