La abeja republicana edición facsimilar
Aplicación de los principios que la ética cristiana inculca al hombre de gobierno: dar ej_emplo de virtud, pues hacia el mira el pueblo para imitar sus actos; escoger cuidadosa– mente a sus colaboradores y vigilar su conducta, a fin de corregir o castigar sus errores. y evitar así el daño que pue– dan inferir al pueblo; favore– cer a los labradores y los co– merciantes para fomentar la riqueza pública. Pero al aso– ciarse esos principios con la inflexibilidad, adquieren un tono jacobino. 123 trato. Es mucho lo que ha per~i– do la patria por esta causa, los mis• mos que desde tiempo inmemorial han soñado con la libertad~ y se han sacrificado por adquirirla_,. son los primeros que han maldecido el instante en que salieron de la do– minacion pasada, porque nunca ere• yeron que lu~biese. en la misma pa• tria genios tan barbaros y tirnnos como los visires españoles: bien lo hemos esperimentado nosotrns tam • bien_. y tenemos muy cerca el ejem– plo de un ministrn que nos estaba conduciendo al precipicio. No hay que engañarse: de la buena o ma– 'Ja administracion de los gefes su· balternos resulta necesariamente la felicidad o desgracia eterna úel go.. bierno, porque siendo aquello~ he– churas de este, se saca por una le– gitima consecuencia que sus tiranr• cos procedimientos son apoyados y permitid9s por los superiores que los han elegido, y de aqui el des– credito de todos, y por las in<lig· nidades de un tirano tal vez se in..
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