La abeja republicana edición facsimilar
124 sulta y desprecia la providad de un hombre que esta prncmando el bien y felicidad de sus estaJos. Pero re– vivimos con Ja esperanza de que to– do será remediado, pues el actual go– bierno esta dando pruebas nada equivocas de su rectitud con la bue– na y acertada eleccion que ha hecho de algunos sujetos para. el gohierno de los pueblos de afuera. El mé– rito debe ser premiado, pero tam– bien el crimen castigado irremisi– blemente: si se ha recompensado á alguno por sus virtudes, en el mo– mento que delinea castiguesele siu piedad. Respetese en todas partes Ja espada de la justicia: escarmien– tese a los picaros, no ha ya perdon para ellos; y tiemble el osado que quiera atentar los d,~rcchos del ciu– dadano quehrahtando la ley que lo contiene. Este es el único medio de conservar la independencia, y si queremos ser ,·erdaderos patriotas, no hay remedio: veamos correr la sangre de los malvados. . S. N.
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