La abeja republicana edición facsimilar
Durante la dominación espa– ñola en América juzgóse que la distancia impedía al Rey conocer la verdadera situa– ción de los pueblos y los abusos de las autoridades que lo representaban. Por eso compuso Guamán Poma su Nueva Crónica y Buen Gobierno, "para ejemplo y enmienda de los cristianos, así de los sacerdotes y corre– gidores y encomenderos, y mineros, y españoles cami– nantes, caciques principales, y de indios particulares". Y por eso redactó fray Calixto Túpac Inca aquel memorial sobre los sufrimientos de los indios, que puso en las pro– pias manos del Rey aun de– safiando las iras de los corte– sanos que lo acompañaban en una presentación pública (23-VIII-1750). No obstante, jamás se prestó oídos a tales denuncias o alegatos. Y se creyó que la presencia de los diputados americanos en las Cortes de Cádiz pondría fin a esa indiferencia. Pero la restauración del absolutismo (1814) marchitó tal esperan– za y dirigió los esfuerzos ha– cia la independencia, que a su vez debía originar la im– plantación del sistema repre– sentativo. 10 que lo tiene toclo, las necesidades de los que lejos de el de todo ca– recen?.. ... Las aguas del Atlántico y del Pacifico, las del Amazonas y el Plata, en uno con las lág·ri– mas que los moradores de millares de leguas en trecientos años ve1·– tieron , jamas bastaron para debi}i .. tarel amargor insoportable del Li– mon (*) de Madrid. Pero los diputados han visto, han sentido las <lesgraC'ias ele sus conciudadanos, y las han llorado con ellos.· · ¿ Pueden no cxprciadas c·on valor? Si Cyneas hubiera visto un oongreso legítimo de los mo– dernos, se hahr1a admirado macho mas, que cuando reputo conio una a~amblea de diosei el senado ro– mano. El desventura<'lo que ha– bita en las caverna~ de los Andes, y el que tra-baja eu las playas (}'!e (*) Alude ú la fra.w que usu el Sr. 1lforeno cuando dijo"=-=r;ue .el poder real em el limoll que sa:w1wba su limo,v1aáa . ' SOCl<l,.
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