La abeja republicana edición facsimilar
11 besa el Pacífico, encontrarán pues su apoyo y su consuelo en estos apoderados de la humanidad. Ei muy origirrnl el argumento que se adujo sobre las costumbres...• Estuvimos oprimidos bajo los espa– ñoles : luego debemos apetecer su yugo ; era la mas natural indu– cion.....Tienen las sociedades como los hombres sus enfermedades: el despotismo es la peor. ¿ Se ha acos– tumbrado alguno á los delores de la gota? Pero las castas....Los hom.. bres de cualquiera color que sean, son unidos, son pac'ificos , siempre que la uniou los hace felices. Atenas ha ~ido el pueblo mas libre, y para hacerse ciudadano le bastaba á cual– quier extrangero llevar algun arte lltil, aunque hubiese nacido en Egipto ó en Italia, y cubiertas estaban ele africanos y de castas las fortuuadas riberas que piso \Vashington. Como mi objeto ha sido hacer una reseña de los herrores del Sr. Moreno., y no exponer mi dicta- Según el clérigo José Ignacio Moreno, la diversidad de cas– tas anunciaba un "inminente riesgo de discordia", en caso de establecerse en el Perú "un gobierno puramente po– pular"; y no porque influye– ran en sus tendencias "los di– versos matices del color", si– no porque el pueblo no te– nía aún las "luces necesarias para comprender todo el sen– tido y energía" de la palabra patria. Pero la alegación con– traria at~nde a un ejemplo inadecu'1dc, al advertir que, no obstante la diversidad de sus elementos étnicos, Esta– dos Unidos había adoptado el régimen republicano, pues éste hab Ía mantenido la opresión legal sobre los afri– canos y demás castas de co– lor que_ pob1':~an sus "fortu– nadas riberas .
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