La abeja republicana edición facsimilar
168 tismo peninsular, y asegurar para siempre <le este modo nuestra eter– na libertad. Aquellos viies opre– sores que corrieron á Ja impo– nente ,.ista de las huestes liber– tadoras:, no cesan aún de que– rer vol ver a ponemos el ignomi– nioso yugo con que nos han es– clavizado tanto tiempo : y si lo– gran sns deseos por la contra– riedad de nuestras pasiones, se... remos sin duda la victima prepa– rada a la fiereza española. Ella clama por uuestra inocente san– g1·e, y ag·uarda sedienta el horro– roso dia del infausto sacrificio. ¿Cuándo gerniamos eu los melauco– )icos calabozos de la bárbara oprc– sion, 110 lebantabamos al cielo nues– tras voces clamando por nuestra -iudepcncJencia? ¿Cómo pues ya (JUC la tenemos nos tlejauaos <le,,orar de los particulares intereses; miramos cou desprecio la causa com u 11 <le la patria, )' lleuos de la mas negra rivalidad, odiamos aún a aquellos mismos a quienes debemos cJ bien
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