La abeja republicana edición facsimilar
94 á mas de no darse toda la rC'pre– scntacion posible á las provincias ocupadas por el enemigo , se dis– })Onian las cosas de tal modo, que los diputados que hubieran salido baxo los planes consabidos , no hu– bieran hecho otra cosa que confir– mar una precisa y necesaria monar– quía: mas por fortuna ya estaba bien j)enetrado el pueblo de que la ver– dadera libertad que aprecia no la conseguiría sin dar aquel sacrosau– to grito de alarma con que se aba– ten á los tiranos, se escarmientan á los serviles , y se ensalzan á los virtuosos. D. José Bernardo Tagle , este ciudadano honrado y verdadero pa– triota, que tanto ha contribuido á nuestra rcgencracion política , ha– bía sido insultado grandemente con delegárle el Protector, (mien– tras se veia con el general Boli– v~r) un mando que estaba diri– giendo á las provincias á su última r~ina. Este benemérito peruano an– s10s0 por la felicidad de su patria la iba arruinando contra los senti• La primera convocatoria al "Congreso General Constitu– yente de los departamentos li– bres del Perú" (27-XII-1821), fijó su reunión para el 1o.-V- 1822; pero cuatro días antes de esta fecha se la difirió has– ta el 28-VII-1822, estipulan– do que debía contraerse a ''establecer la forma definiti– va de gobierno y dar la Cons– titudón que mejor convenga al Perú según las circunstan– cias en que se hallan su terri– torio y población", lo cual se entendió como un presagio de los designios monárquicos; 1 a la postre fue inaugurado so– lo el 20-IX-1822. Las respec– tivas elecciones fueron dis– puestas según diversos regla– mentos: para los departamen– tos libres (26-IV-1822) ; para "las provincias no libres" (29-VI-1822 ), entre las cuales se consideró las de Arequipa, Cuzco, Huamanga y Huanca– velica; y para Puno (28-VIII- 1822), al cabo de un mes de haber sido depuesto Montea– gudo. De modo que por este concepto se advertía otra irre– gularidad en la convocatoria.
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