La abeja republicana edición facsimilar

, de las prensas de Guillermo del Río. Por añadidura, se comprueba tal renuencia con las tajantes negativas que más tarde opuso José Masías a las solicitaciones del editor, y de las cuales han quedado anecdóticos testi– monios en los números 13 y 17 porque ellas ocasiona– ron dos tardanzas que fue menester explicar al público. Según "nota" inserta en el primer caso -No. 13, p. 132-: Una ocurrencia demasiado pública para que haya en Lima quien la ignore, intimidó de tal modo a don José Masías a cuyo cargo corría la impresión de LA ABEJA REPUBLICANA, que no ha sido posible reducirle, por más es– fuerzos que se han hecho, a que la siga impri– miendo. Tal ha sido el motivo de que no sa– liese el sábado pasado, como deseaba el Editor para cumplir religiosamente con lo ofrecido en su prospecto. Pero de hoy en adelante se im– primirá en la oficina de don Guillermo del Río, y nada será capaz de suspender ni inte– rrumpir el vuelo de LA ABEJA. Y la apuntación dedicada a la segunda negativa -No. 17, p. 291- sugiere cierta afloración de violencia en las palabras y la actitud del impresor español. Sus afinidades lo llevarían después a buscar la protección del brigadier José Ramón Rodil, en la fortaleza del Callao, y a volcar su arte en periódicos y pasquines con– trarios a la independencia. Dice: Sabida es la servilidad en que han vivido algu– nos de los impresores, que sólo han admitido con gusto los papeles que aspiran a la esclavi– tud, o los que tienden a la adulación de los déspotas, y acostumbrados a esta bajeza sólo han recibido con repugnancia, y por el com– prometimiento de las circunstancias, algunos artículos puramente liberales y despreocupa– dos. Esta es la suerte que ha experimentado la incontrastable ABEJA en los continuos cho– ques de la ignorancia y el servilismo. Ha- XXXVI

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