La abeja republicana edición facsimilar
El extremo del individualismo egoísta: el hombre que obe– dece al Estado se convierte en esclavo. Tal como advertía Platón al comparar los defec– tos y las excelencias de los di– versos regímenes, la democra– cia tiende a la ineficacia y la disolución cuando los indivi– duos se creen con derecho a resistir el cumplimiento de la ley, en atención a la libertad que ésta les reconoce. Y por añadidura reconoce el autor que el uso inmoderado de tal "derecho" conduce a la anar– quía; pero juzga 9_ue el ciuda– dano sufre una ofensa cuando no se atiende a si,is reclamos y "debe" revolverse contra el Estado. 22 tiene , seria con¡¡tituirse cscla,'o, y no hombre libre. Es verdad que la moderacion en las reclamaciones públicas, de– be ser el caracter de todo ciuda– dano. no solo por respeto á las au– toridades, que no tienen mas que lo que el pueblo quiere darles, si. no por la misma conveniencia de este, para evitar la horrorosa anar– quia que es el estado de mayor es– clavitud y de desgracia que puede sufrir una nacion: pero es imposi– ble hablar dos veces sobre un mis– mo asunto, en el mismo estilo y con el mismo grado de calor. Los sen• timientos que nos tocan muy de cer– ca, piden distinto idioma, á pro– porcion que se pierda la esperan– za de aplacarlos. Pide el ciudada– no con modestia el cumplimiento de la ley : si su voz es desatendida., sufre una injuria que debe dcma~• darla con ma! energia, y descubm las consecuencias que amagan al pais cuya suerte le interesa. Las exclamaciones no son otra cosa que aquellos fuertes sentimien•
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