La abeja republicana edición facsimilar
Según Montesquieu, las l.eyes suelen ser muchas y compl.e– jas en los estados monárqui– cos, porque a ellas se confía la_ consistencia de los privil.e– gios y de las diferencias esta– bl.ecidas entre las personas. En cambio, han de ser pocas y buenas en los estados demo– cráticos. 306 malitos que asustan sin ser visios, protesto á V. por la clava de Hér– cules, perseguirlos hasta arrojarlos de este suelo; creo que haré un bien al pais, y aun á varios empleados que l_es ~e. visto mascar el freno, y con JUShcia. Tengo la honrra á la moderna, ó Díos guarde á V. á la antigua, mu- chos años. El imparcial. Cont-inüa el discurso suspcndído en el núnuro anterior. Es ya hora de hablar mas cla– ro. Amigo mio : no gastemos el tiem– po en atacar los efectos de las co– sas: vamos á las causas. ¿ Qué con– seguiremos? Prevenir los males con pocas leyes. La multiplicidad de las leyes tiene su origen, en que se quiere remediar todos los efodos, y no se vá al principio: de aquí la incorregibilidad en los hombres, y los ánimos se acostumbran á des– preciar los códigos mas abuhados. Le acontecerá á uste<l lo que á un médico empírico, que estando el mal de un enfermo en la masa de
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