La abeja republicana edición facsimilar

305 no hay filosofia que se oponga á es– tos principios. ¿ Y contra quien re– fluye ese abandono y los males que por la rctcncion de empleos debe cau– sar precisamente?Conteste el pueblo que recibe el mal sin poder ana– lizar de dornle viene. Amas de esto, diclm retencion es una monstruosidad, accequiblc solamente en una monarquia abso– luta que sabe multiplicar á los hom– bres y convertirlos en fantasmas. Mas cuan~lo el Soberano Congreso ha pu• esto en las bases de nuestra conf-– titucion el sdlo de su integridad y liberalismo con honor de la nacion, es sensible continuen las retenciones de empleos qne sirvenpor escala. Si hay alguno que no sea necesario, que se extinga: mas siendolo, ¿será justo que uno sufra la responsabilidad, y otro tenga la investidura? Finalmente, no se conforma mi rnzon con que el ciudadano X ocupe cierto lugar en cuerpo .Y alma, y con– se~ve ot_ro al mismo tiempo con la. existencia de los duendes. Siendo yo enemigo implacable de estos ani-

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