La abeja republicana edición facsimilar
295 dcstruccion del Perú, asi en tiem– po del gobierno <'spañol como en el de la independencia, se hallan sostenidos en los empleos que ad– quirieron, unos con la adulacion y servilismo, y otros por las relacio– nes de amistad y proteccion. Estos son unos hechos que claman al So– berano Congreso , y no es negocio Je desentenderse por mas tiempo. Se necesitan patriotas , y no se han premiado ni se premian. Se buscan soldados para la guerra , y no ie cuidan como corresponde. Se ne– cesita dinero para las urgencias del Estado , y se consiente la cxporta– cion de él. Se quiere aumentar él fuego sagra<lo del amor patrio, y no se entusiasman á los hombres. ¡Ay justicia ,justicia! ¿ donde estas? ¿por qué huyes de aquellos que an– helan sacrificar sus vidas por en– contrarte? Muchos son los representantes de los pueblos que saben muy bi– en los que se hán sacrificado en de– !ensa de la libertad, perdiendo sus mterescs , abandonando sus muge- Cómo "cuerpo representativo de la nación", el Congreso Constituyente asumió el ejer– cicio de la soberanía. Adoptó dos providencias administrati– vas: habilitar "a todas las au– toridades civiles, militares y eclesiásticas que dependen del estado", y nombrar una comi– sión de tres diputados para que administrase el poder eje– cutivo. Retuvo las facultades legislativas y ejecutivas hasta la dación de la carta constitu– cional. Y, en consecuencia, estaba bien dirigido el recla– mo periodístico, para que efectuase en la administración los cambios indispensables pa– ra premiar a los patriotas.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx