La abeja republicana edición facsimilar
Errónea deducción de la teo– ría política: "los hombres han hecho y hacen lo que quieren", en tanto que el Congreso dicta las leyes desti– nadas a consolidar la libertad. Pero, en verdad, expresada como premisa para censurar la administracion de justicia, porque los magistrados no se hacen eco de las pasiones des– ahogadas en el anonimato. 294 la ominb!a opresion , invocaron al padre de la luz en su auxilio. Ya los pueblos no conocen otro señor que al Autor de la naturale– za, á ese ser Eterno que preside nuestros destinos. Mas, ¿ cómo nos hemos d.e descuidar por nuestra par– te en poner todos los medios con– ducentes á conseguir la verdadera libertad? No consiste para adqui– rirla el estar sufrie11do cierta cla– se de males que nos cercan , es– perando que las leyes que se dic– ten afiancen nuestra libertad: mien– tras estas se sancionan los hombres han hecho y hacen lo que quieren, como que se hallan sin freno que los conteng2-. , pues en e] dia casi no hay responsabilidad alguna en los majistrados. Hasta hoy permanecen los verdaderos patriotas en el estado de perecer de miseria, mientras los antipatriotas, los faccionarios de Monteagudo, los protegidos por e~te ó por aquel potentado, y por· ul– timo , casi todos aquellos que pro– e uraron bajo de distintos modos la l
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