La abeja republicana edición facsimilar

El Congreso Constituyente debía reconocer los derechos de los pueblos, según las pe– culiaridades derivadas de sus industrias y producciones. Pe– ro debía sofocar en su origen "el espíritu de partido": por– que este era visto entonces como una negación de la li– bertad individual, como el instrumento que la ambición utiliza para preparar la entro– nización del despotismo, y, en consecuencia, como el origen de la discordia civil. 258 Tranquilízate por ahora, y des. cnnsa en la representacion nacio– nal, que sin duda alguna es el pri– mer objeto de sus desvelos: esta dará á cada pueblo lo que le per– tenece; y de ningun modo consen. tírá tenga lugar el espíritu de par• tído, el cual , si por desgracia nuei;. tra se llegara á fomentar , muy pron– to formaría su solio, desde donde empezara á esparcir en todas di– recciones la desolacion y la muer– te ; y para que llegue el dia de de• senvolver esta grande cuestion, con. viene concluir la guerra á costa de cualquiera sacrificio , y así por tu parte enciende con entusiasmo t'l sagrado fuego <le la precisa y justa cmancipacion , para que con tran– q u i li<lad pueda nuestro Soberano Congreso cifrar la verdadera liber– tad del Perú. Tu amigo M. N. He advertido con admiracion que qesde que entró en esta Capita~ el ejército expedicionario de Clule. unido con el del Pení, se procur6

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