La abeja republicana edición facsimilar

248 primera vez al sol , movido de este unpulso , digo , dicierao con un es– crúpulo oobrado todo lo que puede andar contradictorio con la felicidad del Estado , ó lo que puede contri– buir á su verdadero esplendor: por eso es que deseara que la tremen– da vara de la recta justicia descar– gara de una vez su golpe retroa– tivo sobre esas plagas destructoras de la razon; la supersticion digo y el fanatismo; porque ya es preci– so manifestar al mundo que los ilus– trados pueblos del Perú no se pa– recen en nada á aquel por el que Sinnecio dexó sentado , que absolu– tamente queria que lo engafiasen, y que no podia procedcrRe con él de otro modo : y si en los primeros tiempos de Egipto cuando los an– tiguos sacerdotes sé encerraban ~n sus templos para componer sus mis– terios, sin conocimiento del pueblo, hubo un hombre que dixo que al saber que se le engaíiaba se enfa– daría muchísimo; nosotros que es– tamos tan distantes ya de que se nos excite á la ~dmiracion por lo rna..

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