La abeja republicana edición facsimilar
247 cion contra la uniformidad ~ órden y decencia que exíjen de rigorosa justicia las bases de nuestra pueril representacion política ~ue aun se está formando? ¡Ah! Dios quiera que á toda junta religiosa preceda el conocimiento y permiso de nues~ tro Congreso Soberano: porque es– tas reuniones religiosas para el cul– to, para que sean legítimas, deben estar autorizadas en el órden civil por el Soberano. En Holanda el que gobierna concede en esta ma– teria la mayor libertad, asi como en Rusia , Inglaterra y Prusia , pero estos permisos no ocasionan jamas ningun deaórden , porque solo el ma– j istrado es el que examina y juz– ga, al mismo tiempo que él solo es el que proteje: asi es que no es. tando autorizadas las juntas religio– sas para tratar asuntos políticos, no hay nadie que reclame sobre repri– mir á -predicadores sediciosos. Movido de aquel celo patrióti.. coque anima á todo verdadero ame– ri_cano , amante de las luces y del bien del pais á quien debió '7er )a Muy insegura posición doc– trinaria denota, en algunas materias, La Abeja Republi– cana. Por ejemplo, propone aquí la censura o la autoriza– ción previa de los temas a tratar en reuniones religiosas; y avanza hasta considerar que la religión, llevada hasta la superstición y el fanatis– mo, es una plaga destructora de la razón. Pero antes juzgó plausible la prudencia demos– trada por San Martín al dic– tar el Estatuto Provisorio y definir (Art. 1o.): "La reli– gión católica, apostólica, ro– mana es la religión del Esta– do; el gobierno reconoce co– mo uno de sus primeros de– beres el mantenerla y conser– varla por todos los medios que estén al alcance de la prudencia humana".
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx