La abeja republicana edición facsimilar
Z.4l1 ra,..illoso, ni de que nos asombre lo que menos comprendemos , ¿ cómo podremos consentir que los abusi– ,,amente llamados religiosos pre– tendan desquiciar los cimientos de nuestra presente ilustracion? ¿ Po– dremos consentir á sangre fria que al abrigo de tales magias se con– trarie descaradamente la defensa no– ble de los derechos de la patria de– primida? ¿ y que luego entre los hi– pócritas políticos se vanaglorien con decir, no es menester mas que un poco de charlatanismo para embo– bar á estos insensatos] Nuestros Padres y doctores han dicho muchas veces no lo que pensaban, smo lo que les hacian decir las circunstan– cias y la necesidad ? No Señor: eví– tense tamaños males que atientan contra la inviolabilidad <le la Pa– tria, castigando tan horrible~ críme– nes. El Soberano Congreso bajo la egida de las leyes podrá poner- re– medio á todo, sin tocar al decoro sagrado de los templos , pero aten– <l erá á que no hay Iglesia sin Et,. tado., ni Estado sin leyes- fundamen– tales.-A. N.
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