La abeja republicana edición facsimilar

Acusa a los predicadores do– minicos y franciscanos, por utilizar el púlpito para exci– tar entre el pueblo la nostal– gia del antiguo régimen, y para denostar contra el espí– ritu de las nacientes institu– ciones. 246 al notar lo que allí expuso una dies– tra pluma acerca de las penas á que son acreedores los que preva. lidos de la. inmunidad que goza el púlpito_, co~o un lugar tan augusto en la 1gles1a; y socolor de predi– car la moral del Evangelio, ínten– tan hacer prevalecer ideas contra– rias al sistema del gobierno: por– que á la verdad, tales ideas im– primen demasiado en la multitud sencilla, que es la que frecuente– mente forma la porcion mas esco– gida de sus prosélitos. Mas ¿ quién pudiera persuadir– se que al mismo tiempo que nues– tro Con~reso Soberano se afana con tanto ahinco por el establecimiento de las leyes del Estado y sobera– nia de la nacion que representa, los bij os de Francisco y de Domingo, profanaran la cátedra del Espíritu– Santo acalorando y pervirtierido al vulgo con sus criminales declama– ciones , comparando el tiempo no muy pasado con el presente , apos• trofando en ausencia á los enemigos por caracter del sistema de la na•

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