La abeja republicana edición facsimilar

232 les , sin estar ~ bligado~ á brillar pot sus talentos, m hacer a su pais ser.. vicios importantes. En las repúbli– cas , cuando se hacían elecciones las miradas del pueblo se dirigia~ como maquinalmente á ellos, y aun llegaron á obligarlo A. que los eli.. giesen exclusivamente. En las mo.. narquias formaban la corte del prin– cipe , y solo ellos y el monarca se contaban como hombres en el esta– do. El único honor reservado á los plebeyos era el de servirlos. Los cargos ventajosos y preponderantes, los empleos lucrativos, todas las gra– cias, todos los favores son su pa– trimonio. Solo ellos tienen derecho de pretender los grados eminentei; de la milicia , de la magistratura, del alto sacerdocio, del gobierno. Sobre sus cabezas se acumula todo el poder , toda la riqueza del Esta– do , todas las prerogativas. Los otros hombres que forman la inmensa ma– yoria dei pu.eblo no han nacido sino para servir á los placeres de estos mortales dichoBos. De allí su imbe– cilidad, su insolencia , su desprecio

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx