La abeja republicana edición facsimilar
233 por los que llaman plebeyos, las afrentas con que los abruman, las iniquidades de todo género de que los hacen víctimas. Donde hay no– bleza el estado está dividido en dos porciones , hecha la una para man– dar y la otra para ser esclava. ¡ Qué extravagante, qué injurio– sa institucion ! Existe otra diferencia entre los hombres , que la de ]os talentos , del mérito y de la educa– cion ? ¿ No son todos de carne y hueso , sometidos á las mismas ne– cesidades , devorados de las mismas pasiones? ¿Un pedazo de papel que roen los ratones, puede prodocir mi– lagros, y transformar al zote en hom– bre de talento, al imbécil en grande hombre; hacer respetable lo que solo es digno de la befa y del des• precio? · La nobleza ataca pues desde sus cimientos. la base del contrato social. Es una institucion muy cen– traria á la igualdad para soportar– se en un pai5 libre. Condenar la ma• yoria del pueblo á quedar siempre en un estado de donde la imagina•
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