La abeja republicana edición facsimilar
199 sa de nuestro Congrese>. ¡ Oh ! un hombre solo es muy ridículo pnra dictar leyes a un pueblo sohernno. El autor del Postillon, estuvo en Lima., conoció á Valdivieso. tal– vez quilatará mas su mérito; sabra. darle mas realce y estima. Duda el Postillon, si las ma– quinaciones de los sycofantas per– dieron á Monteagudo., y atina con )a causa. Los syeofantas maquina– ban contra los patriotas por com ... pJacerle, descubrian los mi~terios por su desgracia, se conocia prac · ticamente de lo que era capaz: he aquí su caida. Ni la inquicision fue tan terrible., como la política que estal,lecio. Pero.... olví<lernos aún el nombre: es de muy mal agüero pa• ra muchos : eran pesadas sus cha– musquina¡.,. Sino obstante, este avi8o a Chile, para que uo salga mas el Postilloo tras el Mercurio, continúa saliendo, prohibasele considerando que na– da avan~a, perjudica aJ Estado~ gas-
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