La abeja republicana edición facsimilar
195 abriera en !5U cuerpo. Jamas se ha practi~ado la remocion ~e un f~u– cionario de su clase, con igual d1g• nidad y sosiego Desengáñese el Postillou, y crea fii-memente que los peruanos se han decidido varonil• mente, á ser libres, y que trabaja-– ran eficazmente para que sus her– manos lo sean. Tiemblen, pues, los despotas; llegó su época á la Amé– rica : se confinará el despotismo al averno. No aplaudimos por esto las revoluciones, ui ménos aconsejamo~ que se ejecuten : sabemos los ma ... les que originan , usaremos de ellas con sobriedad como la medicina a su vez <le los venenos. Asi que so– lo para deponer á un mandatario que esclavize el estado, y cuya ar– bitrariedad no pueda remediarse de otra suerte, la verificaremos. Milla– res de hombres devora la anarquía: pero muchos mas inmola el despo– tismo. La tranquilidad del estado subyugado del despotismo ~ es la tranquilidad de la muerte, aun mas Adviértase el jacobinismo de las reflexiones motivadas por la defensa que el periodista chileno consagrara a Montea– gudo. Y aunque la propia in– dependencia se hallaba ame– nazada por el estancamiento de la situación militar, dice: verificaremos las revoluciones que sean necesarias para de– poner a los mandatarios que incurran en actos despóticos.
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