Justicia profana. El jurado de imprenta en el Perú

Juan Egaña, José Ximenez, Tendillo, Juan Agustín Jofre, Joaquín Gandarillas y Anselmo Cruz (Rodríguez, 1833, p. 115). El alegato de Juan Ascencio, abogado del Mariscal Bernardo O’Higgins, está firmado en Lima el 12 de agosto de 1833, ante el escribano público Juan Antonio Méndez. Grafica con dramatismo el proceso de la Independencia y los excesos y crímenes que resultan de la intensa rivalidad entre caudillos y de lucha por el poder. Disputa de la que, irónicamente, el propio O’Higgins fue primero verdugo y luego víctima (Rodríguez, 1833, p. 189). 2. LUIS JOSÉ DE ORBEGOSO: ¿DE SOLDADO DE LA INDEPENDENCIA A JUDAS DE LA PATRIA? Apareció en Lima, hacia 1833, un artículo firmado por «Los antiguos soldados de la Independencia» en Alcances a la miscelánea y un segundo artículo publicado en la Miscelánea del 30 de mayo de 1833. En el primero, se cuestionaba la candidatura a la presidencia de la República del general Luis José de Orbegoso, por estimarse, entre otras afirmaciones, que «antes de la independencia él no poseía la tercera parte de bienes raíces que tenía después de esta, que Bolívar le había adjudicado dos haciendas en la provincia de Huamachuco» (Alcances a la Miscelánea, 1833, número 841). En un severo pasaje, se consigna: Recuerden que el general Orbegoso suscribió el año de 26, la representación que hicieron algunos diputados del congreso para perpetuar en el mando al dictador Bolívar; recuérdese que esa representación tuvo por objeto el alunamiento de la constitución nacional, la división y admisión de la boliviana, y sobre todo la instalación en la República del poder vitalicio. Recuerden ese año horrendo, ese año de envilecimiento y de degradación para el Perú, ese año terrible, en fin, en que este general que hoy es presentado como digno de la presidencia, vendió inicuamente su patria, conspiró contra las libertades públicas, desgarró el seno de la nación y traicionó cobardemente los intereses de sus comitentes. Estos fueron los escalones que formó para subir al general; este el campo de batalla en que conquistó los bordados; este, es por último, el título honroso que hoy tiene para ser el primer magistrado de la República. La sangre peruana derramada en el Portete clama aún venganza al cielo contra el general Orbegoso, que con su debilidad, su cobardía y sus intrigas en el citado año de 26, dio el general Bolívar títulos sobre esta República; esta fue la causa primaria de la guerra con Colombia (Alcances a la Miscelánea, 1833, número 841). 91

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