—Contestando el nipón. No sabe que soy japonés, y yo puedo hacer en mi casa lo que quiero. Nacional —Tú harás lo que quieras, en tu casa, en forma privada, pero pública no, eres negociante, con un establecimiento público y no tienes autoridad para hacer en el Perú lo que se te antoje, estás en la obligación de obedecer a las leyes del país, y si no lo quieres, vete a tu país, para que allá hagas lo que se te antoje. Japonés —Usted es peruano pero pobre y yo soy japonés, con dinero porque nuestro Gobierno nos hace respetar y nos defiende el Ministerio en todo. Nacional —De manera que porque tienes dinero, te encuentras con mayor derecho que cualquier hijo del país ¿y no respetas las leyes? Japonés —Es el Ministerio que se entiende con lo que nosotros hacemos. Nacional —Dime, si tú que eres dueño de ese negocio y varios peruanos te lo quemaran y a ti te maltrataran ¿qué harías? Japonés —¿Qué haría? Claro, no digo que nuestro ministro nos cuida, me quejaría a él y reclamaría al presidente peruano. Nacional —¡Ah! Ahora sí que reconoces la autoridad peruana, así como lo reconoces para tu conveniencia, debes respetar todas las leyes. Pero usted recibe ese billete o no, yo, usted y el señor (por el austriaco), vamos a la comisaría. Japonés —Eso no, yo no voy a la comisaría, que llamen al guardia. Nacional —No, el guardia no, el oficial o el mayor para que a los tres nos lleven a la comisaría, en presencia del comisario, y exponer lo que sucede. Japonés —En vista de la situación, recoge el billete que permanecía sobre el mostrador, lo guarda en el cajón y devuelve su equivalente en níquel. Los comentarios, se lo dejamos al pueblo y al Gobierno, que se forme criterio nacional de tales notas japonesas en el Perú/ L. Alvarado Bolo/ Notas japonesas (El Peligro Amarillo, 16 de diciembre de 1922). El hostigamiento a los orientales no solo se desarrollaba, sin embargo, desde El Peligro Amarillo. Otro diario dedicado a esta deleznable labor era El Faro. Interdiario político, comercial e independiente, que se consideraba afiliado a una «campaña antiasiática». Fue denunciado al jurado de imprenta por un ciudadano chino de nombre Ricardo Wong (AHM, Concejo Provincial, jurado de imprenta, 1918-1923, denuncia dirigida al alcalde de Lima fechada en Lima, el 20 de abril de 1923). El artículo denunciado que publicó El Faro (número 3, del 14 de abril de 1923) informaba que la Comisión de Gobierno de la Cámara de Diputados había tomado acciones contra la inmigración china en el Perú; pero no se detenía en el aspecto informativo, sino que arremetía contra la comunidad asiática atribuyéndole «gran número de vicios de los peores que pueden 222
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