Justicia profana. El jurado de imprenta en el Perú

permitamos que este siga convirtiéndose en refugio de razones exóticas (El Peligro Amarillo, 9 de diciembre de 1922). El Peligro Amarillo estaba dedicado en su totalidad a informar en términos negativos cuanto se hallaba relacionado a los ciudadanos chinos residentes en el Perú. Se registra, por ejemplo, las declaraciones del diputado Olivares en contra de la migración china. Por otro lado, una comisión parlamentaria declaró «incorrectos» los pasaportes de los inmigrantes del Ginyo Maru por no estar conforme al protocolo Porras Wu Ting Fang. El diario ofrece ocuparse más en detalle del «fraudulento y escabroso» asunto. Publica también una carta de la Asociación de Empleados Marítimos, que se identifican como «chalacos antiasiáticos», dirigida al pueblo del Callao en la que encomian la iniciativa parlamentaria de Eduardo Lanatta, considerado un adalid de la nacionalidad. Con cierto entusiasmo, noticia el desagradable periódico que, desde que se expidió el supremo decreto del 6 de agosto de ese año hasta el presente, no había autorizado el ingreso de ningún inmigrante chino a la república. En ese mismo sentido, dan cuenta que se ha remitido un cable al cónsul del Perú en Hong Kong indicándole que no conceda permiso alguno. En un pasaje casi oficial, se indica: Que de los informes elevados al Ministerio de Gobierno por la Comisión nombrada por ese despacho para proceder a la identificación de los pasajeros y a la confrontación de los documentos, aparece que es en virtud de licencia o permisos concedidos por el ministerio de relaciones exteriores y con autorización cablegráfica expedida por dicho Ministerio al cónsul de Hong Kong, que este ha otorgado sus pasaportes o certificados a los referidos inmigrantes chinos que venían por primera vez al Perú y que la Comisión parlamentaria de la Cámara encontró incorrectos por no estar ajustados a la cláusula quinta del protocolo Porras Wu Tin Fang. Cúmpleme manifestar, señor presidente en homenaje a la verdad y a la justicia, que estas declaraciones ponen a salvo completamente la corrección de procedimientos del despacho de Gobierno, tanto del actual ministro como del anterior en este escabroso asunto de la inmigración china. Limítome por el momento a tomar nota de estas declaraciones, que ya oportunamente y en posesión de datos más complejos, volveré a insistir sobre esta gravísima cuestión de la importación fraudulenta de chinos a la república, comprometiendo el porvenir de la nacionalidad (El Peligro Amarillo, 9 de diciembre de 1922). 6. EL VOCAL HACENDADO ALEJANDRO CANO, EL ECO DE 202

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