Una vez emitido el veredicto o declaración, el juez de derecho dispuso: Habiéndose observado en este juicio los trámites prescritos por la ley, y calificándose por los jueces de hecho con la fórmula de absuelto el impreso titulado Al Público, denominado en 14 de setiembre de 1908 por don Salvador Yparraguirre; la ley absuelve al doctor don Pedro A. Lizarzaburu, a quien se ha atribuido la responsabilidad de semejante publicación. Con lo que se dio por terminado el acto; y firmamos la presente para constancia, de que certifica (ARLACPT-AJI, del 20 de mayo de 1904 al 14 de diciembre de 1908, acta de audiencia del gran jurado del 6 de agosto de 1908). El proceso duró ocho años, con lo que se superaba ampliamente la pena prevista para el delito de calumnia y, en general, para cualquier delito previsto en la ley de imprenta. Por otro lado, el jurado de calificación absolvió a Pedro A. Lizarzaburu como autor del escrito, cuando dicha verificación debió hacerse en un estadío anterior y no esperar a la audiencia final (según el artículo 54, «el juez de derecho procederá también a la averiguación de la persona que con arreglo al título 5 deba ser responsable»). Había ya el señor juez del crimen presidido la causa, de conformidad con el artículo 64 de la ley del caso; entonces se retiraron los jueces de hecho del salón con el objeto de conferenciar sobre el asunto y presentaron, momentos después, en la forma del artículo 41, la declaración siguiente, que leyó don Manuel Vásquez como primero en el orden del sorteo. Evidentemente, no se hizo justicia: el abogado Lizarzaburu quedó impune. 5. EL JURADO DE IMPRENTA Y UNA TORPE PROPAGANDA RACISTA En mayo de 1909, hubo en Lima tres asonadas violentas. Los días 9, 17 y 29 de dicho mes surgieron motines cuyo propósito era protestar por la falta de empleo y la presencia de inmigrantes chinos con la que aquella supuestamente se asociaba (Corilla Melchor, 2004, p. 187). La reactivación de la inmigración china era una de las razones de la protesta. Se producían en el escenario de una marcada inestabilidad económica para las clases populares. Se apedreó establecimientos comerciantes de asiáticos, hubo agresiones físicas contra ellos y destrucción y saqueos de enseres y mercaderías. Resulta ilustrativa la declaración del dirigente obrero Fidel Cáceres: 199
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