Justicia profana. El jurado de imprenta en el Perú

Nicolás de Piérola. El Califa, en olor de multitud, asumió la presidencia el 8 de setiembre de ese año. La tensión política, sin embargo, se mantenía entre los partidarios del llamado «Brujo de los Andes», jefe del Partido Constitucional, y la Coalición Nacional, conformada por quienes antes fueran enemigos enconados entre sí: los demócratas que seguían a Piérola y los civilistas, cuyo jefe fuera el expresidente Manuel Pardo. En medio de la hostilidad entre bandos rivales, se publicó, en el número 6536 de La Opinión Nacional (25 de setiembre de 1895), un escrito titulado «Antofagasta», firmado por el corresponsal de dicha ciudad. En el artículo —como suele ser común en nuestros días— se cuestionaba «con dolor y espanto» la composición del flamante Congreso de la República. Se decía que, «salvo muy honrosas excepciones es un personal cuyas calidades entresacados del diario de debates estaría mejor en la casa blanca de Guadalupe, pues a través de estos debates, más escandalosos hoy que ayer y que nunca, se ven desfilar homicidas, ladrones, falsificadores, incestuosos, maldicientes y locos». La casa blanca de Guadalupe, en la plaza del mismo nombre, era la antigua cárcel de Lima, donde se levantaría años después el actual Palacio de Justicia. El corresponsal en Antofagasta lamentaba que el recién estrenado Congreso estuviera integrado por personas carentes de aptitud. En tono burlesco, se pregunta el corresponsal: «Cómo, para alentar el aprendizaje de un moderno Bonaparte, cuyo ‘Tolón’ fue Huacho y cuyo Egipto fue ‘Caray’ sobre el alto de ‘Matucana’. Nuestros anales parlamentarios — remarca sarcástico— están pues de duelo» (La Opinión Nacional, 6536). Invoca el corresponsal a las grandes figuras de la historia nacional, que se echan de menos en la composición del nuevo parlamento y que sirven de contraste. Muchos de estos políticos notables se hallaban ligados al civilismo, con cuyo jefe fundador comienza la lista, a saber: Manuel Pardo, Toribio Pacheco, José Gálvez, Barrenechea, Luciano Benjamín Cisneros, Ignacio Escudero y Valdivieso, Manuel Toribio Ureta, Antonio Arenas, Francisco García Calderón, José María Quimper, José Simeón Tejeda, Francisco de Paula González Vigil, Francisco Javier Mariátegui, Manuel de Mendiburu, Pedro José Calderón y Agustín Tovar Aguilar, entre otros. El fiscal de la Corte Suprema hizo suya la denuncia, al parecer a raíz de información que le fue remitida por el Congreso. Tras considerar que había delito de imprenta, envió un oficio al alcalde de la Municipalidad de Lima en el que se constata que ordenó al agente fiscal de Lima, Manuel Amat y 178

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx