Justicia profana. El jurado de imprenta en el Perú

20 La frase original dice: «Ahora bien, los jueces de la nación no son, según sabemos, sino la boca por donde habla la ley» (De Secondat, 1906, p. 237). 21 El pedido se aprobó mediante auto del 25 de octubre de 1833. 22 Navarro fue llamado nuevamente por Álvarez y Bernardo de Monteagudo. El teniente relata así su entrevista: «Bajo el mismo encierro (es decir, encerrados los tres en la pieza) me dijeron que interesaba mucho cumplir con toda exactitud el encargo que me habían hecho, por cuanto ya se había reducido el Gobierno a consentir en la exterminación de ese sujeto (Rodríguez), por convenir a la tranquilidad pública y la conservación del ejército. Yo prometí cumplir las órdenes que se me daban, porque me convenía, pero… hice reserva en mi corazón». 23 Denuncia de Thomas Hernández: «El ciudadano Thomas Hernández, ciudadano de esta capital en nombre del General D. Luis José Orbegoso, vecino de Trujillo en el departamento de La Libertad, en virtud de su poder que acompaño […] denuncio el Alcance a la Miscelánea 841 y la Miscelánea 857 del sábado 30 de mayo del presente, por ser ambos impresos unos libelos infamatorios, donde se le deshonra y representa como traidor, conspirador, judas de la patria y contrabandista. Estando comprendido ambos remitidos, (que son adjuntos) en el caso de libelos del primer grado se servirá mandar llamar al jury con arreglo al reglamento de Imprenta, por tanto. Pido se sirva proceder en justicia conforme a las leyes del caso». 24 «Por presentado los impresos titulados Alcances a la Miscelánea 857 y 842, suscritos ambos por los antiguos soldados de la Independencia: Procédase al sorteo de los señores jueces de hecho, que deben conocer de esta instancia, verificándose con los señores regidores D. Nicolás García y D. Lucas Servigon, póngase la certificación respectiva de su resultado, citándose a los salieron al día viernes 14 a las 11 del día. Mendoza Jobian/Lima, junio 12 de 1833». 25 «Después del fracaso de su ejército en Yungay, el General se dirigió a Lima, y posteriormente a Arequipa, con la esperanza de recomponer su ejército y contraatacar. No obstante, aquí se enteró de que no solo había sido traicionado en el campo de batalla, sino además que en su natal Bolivia, José Miguel Velasco se había hecho del poder y que incluso había felicitado a Bulnes por su victoria. A raíz de estas noticias, huyó al puerto de Islay, donde encontró asilo por medio de la gestión del vicecónsul inglés Thomas Crompton, gracias a quien pudo embarcarse en la fragata Samarang que lo condujo a Guayaquil Desde ahí, intentó reivindicar su figura y comenzó a urdir un plan para retomar el poder». Véase también Wu, 1989, pp. 149-171; y De Santa Cruz, 1841. 26 El decreto simplemente dispuso: «Agréguese al juicio de jurados. —Carbo y Bravo —. Proveyó y firmó el decreto que antecede el Sr. Manuel Carbo, consejero decano del ilustre cuerpo municipal. Alcalde primero en turno, con dictamen de asesor. Guayaquil, agosto 27 de 1839. Castellano». 27 En la sesión del sábado 21 de setiembre, se presenta el proyecto de la ley de imprenta y, en la sesión del martes 24 de setiembre, se inicia la discusión. Cfr. Salazar, 1891, pp. 50-57. 28 Sobre Manuel Atanasio Fuentes, véase Ramos Núñez, 2002, pp. 45-201. 133

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