Justicia profana. El jurado de imprenta en el Perú

documentos relativos a la venta de las Minas de Salpo que Agustín González Pinillos hizo a su hermano D. Vicente»40. Según el denunciante (denunciador entonces), el folleto iba precedido de un artículo injuriante contra el honor de su padre, Agustín Gonzales Pinillos, con apreciaciones temerarias que, «ni son ciertas» ni «se deducen de las cartas publicadas» (ARL-ACPT-AJI, del 23 de junio de 1870 al 31 de mayo de 1882, acta de audiencia del jurado de acusación del 11 de julio de 1870). A juicio del denunciante, «su autor no ha tenido otro propósito que ensañarse contra la honra de un hombre que nació honrado, y que siempre y en toda ocasión se ha conducido en la sociedad con una delicadeza y decencia de procedimientos que le han valido la justa reputación de que goza, no solo en esta ciudad sino en la capital de la república, lugar de su residencia». En el folleto se acusaba a Agustín González Pinillos de «haber explotado a ciertos capitalistas, de haber simulado una venta y haberse confabulado con su hermano para dañar los intereses ajenos». El hijo consideraba que dichas aseveraciones constituían injurias que debían castigarse. Su denuncia, en el tramo final, señala que «la imprenta debía ser un medio civilizador y propagante de buena moral y doctrinas», pero que, en manos de gente malvada, se convertía en un «instrumento envenenador que lleva a las entrañas del ciudadano honrado, las amarguras de la vida». En Trujillo, el 11 de julio de 1876, se reunieron, en el salón de sesiones del concejo provincial de Trujillo, el jurado compuesto por los señores José Porturas —quien actuaba de presidente—, Anselmo La Torre, Ignacio Monterio Montero, Juan Antonio Falcón, Casimiro Pisco, Lorenzo Otiniano y Andrés Quintana. Se procedió a dar lectura al exordio del folleto y se declaró por mayoría no haber lugar a formación de causa (ARL-ACPT-AJI, del 23 de junio de 1870 al 31 de mayo de 1882, acta de audiencia del jurado de acusación del 11 de julio de 1870). La mayoría era suficiente, ya que se requería unanimidad de votos para decidir lo contrario. El caso acabó archivado y el aristócrata no logró justicia. 132

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx