Justicia profana. El jurado de imprenta en el Perú

denunciar por delito de abuso de imprenta al periódico. «Este es un ataque a la religión», explica el presbítero para advertir que el papa Pío IX «condena esa libertad de pensamiento como opuesta a las buenas costumbres y porque fomenta el indiferentismo». El presbítero José Martín Perales, en su denuncia de fecha 12 de diciembre de 1873 ante el alcalde provincial de Cajamarca, adjunta los números 6, 23 y 28 y jura no actuar con malicia. Entre los cargos, no solo se hallan los «escritos utópicos y progresistas» de José Urteaga, sino que este haya deshonrando a los misioneros con los epítetos de «ociosos, holgazanes y «especuladores». Perales recusa estas ofensas con cita del caso del sacerdote F. Pedro Mas quien, para atender la confesión de una persona enferma, caminó tres leguas: «Qué abnegación. Qué ejemplo para algunos sacerdotes». El sacerdote cuestiona, por otro lado, que los escritos de Urteaga predicasen «el sensualismo», con sus estrofas amorosas imitando el lenguaje de los impíos: «Comamos, bebamos antes que muramos», o «No haya prado por el que no pase nuestra lujuria». «Desde la aparición de su periódico, y desde que empezó a insultar a los religiosos misioneros [explica preocupado el presbítero] se hallan las habitantes de la ciudad principalmente las señoras mujeres intranquilas». El alcalde provincial rápidamente sorteó al jurado, que resultó conformado por siete jueces de hecho. Los presbíteros Miguel Mariano y Jacinto Cabrera, así como los ciudadanos José Manuel Bartra, Segundo S., Antonio Ynchautegui, Roberto López y Simeón Cacho, al analizar el caso, declararon haber lugar a formación de causa (ARC-ACPC-AJI, audiencia del jurado de acusación del 17 de diciembre de 1873). Se reunieron todos el 16 de diciembre de 1873 y consideraron por unanimidad que se había infringido la ley de imprenta (ARC-ACPC-AJI, sorteo de los jueces de hecho del 16 de diciembre de 1873). 18. UN ARISTÓCRATA EN BÚSQUEDA DE JUSTICIA Carlos Alfonso González de Orbegoso, político y miembro de una importante familia trujillana, que remontaba sus orígenes a la época colonial, nieto del presidente Luis José Orbegoso y Moncada Galindo (1795-1847) y senador en 1895 por el departamento de La Libertad, denunciaría, hacia 1876, un folleto de extenso título: «Breve exposición y 131

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