los jueces (AGN, Corte Superior de Justicia, expedientes judiciales, legajo 720, 1864-1990, escrito del 8 de marzo de 1864). 17. CASO PRESBÍTERO CAJAMARQUINO Hacia 1873, el presbítero de Cajamarca, José Martín Perales, denuncia al ciudadano José Urteaga por unos impresos publicados en el diario cajamarquino El Correo del Norte. El periódico, dirigido por Urteaga, que seguía una línea secularista, comentaba en tono festivo: «Un ejército de beatas en número de más de doscientas se dirigieron ayer formando columna a la casa del señor vicario con el fin según sabemos de formular actas, protestas en contra del director de este periódico, pero el señor vicario, según se nos ha dicho las despidió con desaire y las desgraciadas tomaron cada cual las de Villa Diego». En el número 6 de El Correo del Norte (4 de julio de 1873) había proclamado: «La religión sería un escarnio de nuestras esperanzas» y «una sentencia de perpetua muerte del pensamiento». En el número 23 (1 de noviembre de 1873), en tono polémico, el periódico profiere: «Es indudable que el matrimonio es esencialmente una institución humana y nunca una institución divina». Numerosos motivos disponía el presbítero para mirar con ojeriza al periódico cajamarquino, pero el carácter sagrado del matrimonio despertaba su ira: «Jesucristo restableció con la ley evangélica el matrimonio a su primitiva santidad, y para hacerlo un vínculo más sagrado lo elevó a la dignidad del sacramento» (ARC-ACPCAJI, denuncia ante el jurado de imprenta del 12 de diciembre de 1873). Cita el presbítero a los concilios de Florencia y Trento que declararon que el matrimonio es un verdadero sacramento. Además, recuerda que en la carta de San Ignacio a San Policarpio se dice: «Conviene que los esposos se casen con la aprobación de los obispos para que su matrimonio se celebre según las santas escrituras y no sea un efecto de las paciones [sic] sino que todo se haga por la gloria de Dios». Perales desmiente la información del periódico: admite que, el 6 de diciembre de 1873, al mediodía, hubo frente a su casa parroquial una concentración de doscientas personas de sexo femenino, pero niega haber desairado a las señoras principales de la ciudad. Por el contrario, dice, las recibió y le entregaron ejemplares de El Correo del Norte, «que contenían errores heréticos y subversivos contra los padres misioneros y sus confesores». Reconoce que se comprometió como vicario y pastor a 130
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx