artículos. Entonces vio todo Lima con escándalo que los Vivanquistas jamás progresaron y que en las de los contrarios se procedía de una manera tan pronta como criminal; […] jamás se vio a los síndicos concurrir al sorteo de los jurados en las denuncias en que eran actores los primeros [vivanquistas], pero cuando debían aparecer como reos se presentaban con celeridad y cometían, según la voz pública, el atentado enorme de no practicar sorteo sino elegir ellos, de acuerdo con el juez de paz, entre los jueces de hecho, aquellos en quienes tenían mayor confianza (El Comercio, 8 de junio de 1850). Así, cuenta Fuentes la experiencia que padeció como abogado del general Vivanco por un libelo infamatorio donde se le imputaba haber pactado con facinerosos el asesinato del general Echenique: Yo denuncié como abogado del señor general Vivanco un libelo infamatorio en que se le imputaba la juramentación de facinerosos parar asesinar al señor general Echenique. Vanas fueron mis solicitudes y vanas las instigaciones que por la prensa hice a los síndicos para que concurriesen a sortear al reemplazante de uno de los jurados, solicitud e instigaciones que se estrellaron sobre la más punible desentendencia de unos funcionarios ciegos por el espíritu de partido hasta el caso de hacerse indignos de merecer la confianza pública (El Comercio, 8 de junio de 1850). Insiste Fuentes en el impedimento que afecta a los jurados que conocerán de su caso por el artículo «Jurados de Lima». La imparcialidad no está garantizada dada la filiación echeniquista de los electores: No han debido los electores, por delicadeza y por su propio honor interponer la denuncia ante un juez de paz elector echeniquista, ni ante jurados electores echeniquistas, ni esperar que yo me sometiese a sufrir en silencio el fallo que quisieran imponerme. Insistiré pues en que subsanen los defectos de insanable nulidad que afectan a las actuaciones practicadas hasta hoy, porque tengo la convicción de que en ninguna de ellas se ha observado la ley, y en que llevándose al cabo la denuncia llegue el día de que los electores cosechen el fruto que deben esperar de su imprudencia (El Comercio, 8 de junio de 1850). En efecto, a continuación Fuentes nos da una lista de 31 electores cuestionados y resulta que algunos de ellos resultaron familiares del general Echenique. Tal era el caso de Nicasio Echenique y de Florentino Tristán, hermano y cuñado respectivamente del presidente de la República (El Comercio, 8 de junio de 1850). Coherente con el pronunciamiento público, Fuentes presentó su pedido ante el juez de primera instancia a fin de que los electores sospechosos fueran retirados. La solicitud fue, sin embargo, declarada sin lugar, pero se 106
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