Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

civilización, desde los parámetros occidentales (Betanzos, 1551, cap. XXVIII ff. 66v-67). La incursión incaica es presentada de manera bastante general por Betanzos en concordancia con la visión también genérica acerca de la región y la organización de los grupos humanos que la habitaban, que acabamos de reseñar: y andubo por aquella provinçia de los Andes llevando su gente toda derramada por ellos y hechala a una parte y a otra y como ansi fuese unos davan en casas de la manera que la notiçia tenia otros hallavan en orillas de rios metidos en rancherias que ansi tenian hechas y ansi fue sujetando todas las mas que pudo hallar y aver (Betanzos, 1551, cap. XXVIII f. 66v). La presentación de los incas como civilizadores del Antisuyo guarda correspondencia con la perspectiva tanto incaica como española de la época: «porque los capitanes no entendian en otra cossa sino en yr haziendo caminos y talando mo[n]tes por orden del Ynga yban sienpre en andas la demas gente buscando comida y quando ansi topavan algunas gentes en breve los asian a ellos y a sus caçiques» (Betanzos, 1551, cap. XXVIII f. 67). En el capítulo siguiente, el cronista prácticamente cierra la que parece haber sido a su juicio la fase más importante del curso de la historia incaica y lo hace de manera dramática. Dentro de este marco, acude a un mensaje profético que pone en boca del personaje central de su relato es decir, Pachacútec. Lo presenta a punto de morir y le atribuye la siguiente «profecía retrospectiva», que le permite establecer una historia de continuidad lineal entre el mundo prehispánico y colonial: que lo que les encomendava hera que mirasen por los señores que les dexaba que heran Topa Ynga Yupangue y Guaina Capac el niño, la criança del qual dexava encomendada a su hijo Yamque Yupangue y ansimesmo el govierno de todo el reyno mientras viviese pues su hijo Topa Ynga Yupangue sienpre avia de andar en las guerras y sujetaçion y paçificaçion de las provinçias que se revelasen porque les hazia saber que despues de sus dias avian de revelarse las provinçias de Collasuyo y Andesuyo y que despues de los dias de aquel su nieto Guaina Capac abria Pachacuti, que dize buelta de mundo. Y preguntaronle aquellos señores que si aquella buelta de mundo por agua o por fuego o por pestilençia y el les dijo que no seria por ninguna de aquellas cosas sino porque avia de venir una gente blanca y barbuda y muy alta con la qual gente avian de tener guerra y que al fin los avia de sujetar y que no abria mas señores Yngas de su natural […] (Betanzos, 1551, cap. XXIX f. 68). 92

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