Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Yupangue con su padre otros tres años holgandose y regozijandose con el […] (Betanzos, 1551, cap. XXV ff. 62-62v). Como hemos visto, Betanzos muestra el proceso sucesorio y el establecimiento de diarquías. En el caso de la sucesión de Pachacútec, muestra un procedimiento largo y complejo que arranca en vida y gobierno del inca anterior y que daba lugar a cambios en la conformación de las diarquías (la que se hallaba en ejercicio y la aspirante). Así, hemos podido advertir que el cronista coloca juntos a Yamque Yupanqui y Cápac Yupanqui, para luego señalar una nueva diarquía, en la que el primero aparece acompañado de otro personaje: Túpac Inca Yupanqui. A partir de ello, emprenden ambos —según Betanzos— una segunda etapa de la expansión inca por el Chinchaisuyo, y «fue conquistando el y su hermano todos los pueblos y provinçias que ansi allavan ansi por la sierra como por los llanos» (Betanzos, 1551, cap. XXV f. 61v). No obstante, la real complejidad del proceso se deja ver cuando Betanzos informa de un nuevo cambio que coloca a Túpac Inca en posición hanan relegando a Yamque Yupanqui al segundo lugar en la diarquía principal: estando los dos juntos un dia dijo el Yamque Yupangue a Topa Ynga Yupangue hera señor y que le pareçia que devia como señor que hera de yr por la provinçia de Andesuyo y conquistar y sujetar debajo de su dominio las gentes que en ella hallase y biese que arte y ser de tierra tenia. E oydo por Topa Ynga Yupangue y paresçiendole bien lo que le dezia su hermano dijole que le plazia y luego mando juntar su gente de guerra y teniendo notiçia que hera tierra esteril de sal (Betanzos, 1551, cap. XXVIII ff. 65- 65v). En esta y otras referencias, la representación del correinado emerge con claridad en el relato de Betanzos, por ejemplo, cuando escribe lo siguiente: «y bueltos que fueron entro Yamque Yupangue y Topa Ynga en la çiudad del Cuzco, los quales entravan anbos juntos y cada uno dellos en sus andas […] en hombros de caçiques y prinçipales y señores del Cuzco subjetos» (Betanzos, 1551, cap. XXV ff. 61v-62). La presencia de los incas en el Antisuyo es adjudicada a Túpac Inca y la población de esa región es presentada de manera genérica, siguiendo un criterio manejado por la mayoría de quienes en la época colonial se refirieron a ese espacio de los Andes orientales. Es decir, «los chunchos» eran todos caníbales que comían a sus propios parientes vivos o muertos, eran profundamente belicosos y andaban desnudos sin orden y «policía», como entonces se decía cuando se quería aludir a la ausencia de 91

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