Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Sin embargo, resulta interesante advertir que Betanzos consigna como corolario de todo lo narrado la ocurrencia de movimientos de rebelión contra los incas acaecidos en diversas partes de los Andes, como consecuencia directa de la muerte de Pachacútec. De los relatos que pudo haber recogido de la élite incaica acerca de aquello que los historiadores hemos dado en llamar «hacer cada inca su Tahuantinsuyu»48, al parecer, el cronista prestó atención al ritual de conquista celebrado en el Cuzco. En este último, participaban divididos en dos grupos (hanan y lurin) los hombres y mujeres de la élite (Betanzos, 1551, cap. XXXI f. 71v). Asimismo, Betanzos enfatiza en la situación de desorden y estado de guerra (léase también ruptura de relaciones) que enfrentaba a los nuevos incas con grupos étnicos, curacazgos o regiones de todos los Andes. Desde nuestra perspectiva, estos enfrentamientos responden a una necesidad ritual para afincar simbólicamente el prestigio y autoridad de los nuevos gobernantes del Cuzco. De la información relacionada con la organización de las tropas que debían dirigirse a los distintos puntos de los Andes para que Túpac Inca Yupanqui cumpliera el requisito sucesorio de ordenar (reordenar) su dominio, se desprende una imagen ceremonial cuya lógica —en tales términos— parece difícil de ser desentrañada por completo. Según la información proporcionada por Betanzos, fueron hombres del Antisuyo junto con canas y canches de Collasuyo quienes formaron las tropas enviadas a pacificar el Chinchaisuyo, pero también gente del Antisuyo. De cualquier manera que se considere la participación directa del Inca en la campaña en el Collasuyo, puede adquirir múltiples significados. Entre ellos, podríamos tentativamente contemplar los siguientes: volver a los orígenes planteados según uno de los ciclos míticos conocidos; probable predominancia en ese momento de esa región y de su élite en relación con el nuevo Inca y el sector de la élite cuzqueña que lo respaldaba; permanente importancia ceremonial de la región, cuyo referente central sería el lago Titicaca, dada la constatada presencia de gente procedente de diferentes lugares, como Copacabana. Como hemos dicho, existe un conjunto probablemente mayor de sentidos que pudieran ser otorgados a la mención hecha por Betanzos. Como se ha podido observar, en el relato del cronista acerca del proceso de expansión incaica, se deja ver que se otorga la mayor importancia al espacio serrano: norte, centro y sur. A ello se suman las referencias a la conquista inca del Antisuyo, pese a que se deja notar que la presencia 93

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