Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Betanzos describe con detalle el ritual cumplido por Pachacútec después de la victoria obtenida sobre los soras y lucanas en los términos siguientes: Quedado que fue Ynga Yupangue en la provinçia de los Soras […] mando que truxesen delante de si todas las ynsignias e bistiduras de aquellos señores que alli avia preso y sujetado, […] mando que fuesen hechas muchas borlas coloradas de largor de un geme cada una, los quales mando ya que fueron hechas muchas borlas coloradas de largor dicho ya que fueron hechas que las colgasen e atassen y cosiesen en aquellos bestidos e cosas que ansi alli heran abidas y esto ansi hecho mandolo poner todo debaxo de sus pies. […] Y esto ya hecho mando que fuesen traydos alli delante del los señores que ansi por el [entre renglones: ansi] avian sido vençidos e presos e siendo alli delante del mandoles vestir aquellas camisetas y mandoles hechar çierta cantidad de chicha por [en]sima y mandoles poner ençima de las cabeças çiertas migas hechas de arina de maiz, lo qual mando hazer diziendo que haziendo aquellas cosas ansi aprehendia posesion de los tales señores e pueblos y provinçias a ellos subjetos. […] y luego fueron traydos alli çiertos atanbores e luego los señores del Cuzco que alli heran se pusieron de sus vestidos y plumajes bien ansi como quando en aquella provinçia entraron peleando con los Soras y siendo alli todos juntos teniendo en medio de si los tales prisioneros vestidos en la manera ya dicha començaron su cantar e fiesta la qual duro un mes (Betanzos, 1551, cap. XVIII ff. 45-45v). El siguiente movimiento de expansión al que se refiere el cronista nos coloca en el escenario de la que llama provincia de Hatuncolla y la región de Collasuyo, a través de sendas campañas lideradas, primero, por el propio Pachacútec y, luego, por sus hijos. La campaña que habría extendido el dominio de los incas hasta la región habitada por los llamados chichas y el procedimiento seguido incluyó otra estrategia como un largo periodo de asedio al núcleo del mencionado grupo étnico. Luego de consumada la victoria, ello devino en la acostumbrada celebración de rituales, la eliminación de algunas de las autoridades de los chichas y la alianza con otras. Además, probablemente, como consagración de dicho acuerdo y también para sacralizar el territorio (ordenarlo ceremonialmente) bajo el signo incaico, se dejó en el territorio de los chichas los restos de Paucar Usno, como hijo de Pachacútec; y se tomó en calidad de prisioneros a algunas autoridades y otros integrantes de dicho grupo. La estrategia de trasladar a integrantes de la élite junto con los restos de un integrante de la misma convertido a la sazón en huaca muestra una modalidad a la que no se ha prestado atención. Lo aislado del dato mostraría que no fue muy frecuente su aplicación, lo que estaría dando cuenta de que hubo interés por parte de los incas en establecer especiales 89

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