Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Viejo, donde se juntó con los suyos y se metió en el mar (Betanzos, 1551, cap. II f. 5v). Hay que llamar la atención acerca de que en el relato de la guerra entre incas y chancas Betanzos consigna para Uscovilca, la cabeza principal de los segundos, un trayecto de conquista a todas luces ceremonial: […] estando este Uuscovilca en el pueblo de Paucaray […] entró en consulta con los suyos que orden deviesen tener para este hecho [ir al Cuzco] y viendo que su poder era grande acordaron en su acuerdo que debían ir sus capitanes a descubrir por la parte de Condesuyo tierras e provincias y ansi mesmo por la parte de Andesuyo a lo mesmo y que él ansi mesmo con dos capitanes de los suyos y con la gente que le quedase fuese por el medio destas dos provincias derechamente a la ciudad del Cuzco y que desta manera sería señor de toda la tierra y que él de su mano sujetaría al Viracocha Ynga (Betanzos, 1551, cap. VI f. 8). Recuérdese que Pease hizo interesantes acotaciones acerca de la información ofrecida por los cronistas respecto a los pasos seguidos por el dios Huiracocha. Admitió que, a la luz de informaciones de Betanzos, Cieza y Cristóbal de Molina, la tradición oral daba cuenta de varios Huiracocha que a su vez remitían a varias facetas, representaciones o atributos de una misma noción de divinidad (Pease, 1986, p. 228). Sin embargo, resulta importante tomar en cuenta que el denominado dios Huiracocha fue asociado por los misioneros y los cronistas a distintos héroes civilizadores y divinidades regionales39. Obviamente, es natural que los relatos míticos recogidos por Betanzos lleven marcas de historización y que, al referirlos, haya intercalado acotaciones que buscaban dar cuenta de una realidad pasada vista en términos de un desarrollo lineal. Por esa razón, para nuestro cronista, el Cuzco antiguo en donde se asentaron los Ayar era un conglomerado«pequeño de hasta treinta casas pajizas y muy ruines y en ellas había treinta indios y el señor y cacique deste pueblo se llamaba Alcavicca y […] y lugar do agora es la fortaleza salían y esta ciénaga era y se hacía en el lugar do agora es la plaza y las casas del Marqués Don Francisco Pizarro…» (Betanzos, 1551, cap. II p. 17). Puesto que el relato hace alusión al tema del agua, debemos señalar la importancia de su manejo en el Cuzco incaico. Sherbondy señala que el regadío no solo era esencial para actividad económica de los incas, sino también una auténtica clave para comprender la organización social y política de dicha ciudad. Incluso, resalta su importancia simbólica y ritual. Por todo lo mencionado, la referencia de Betanzos a los cambios que en el 79

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