3. «Edificación» del tempo solar y confección del «bulto del dios sol», así como la realización de diversos actos rituales. 4. «Remodelación» del Cuzco, que implica básicamente a ganar y repartir tierras (dominio territorial y captación y aplicación de energía humana) y edificar depósitos con la mano de obra que está a su disposición. Incluye acceso a energía a partir del desarrollo de vínculos personales y su prestigio religioso. 5. Reorganización de la población cuzqueña, que a la vez supone la reorganización de la propia élite incaica y de las relaciones entabladas entre el Cuzco y los diferentes y principales grupos étnicos. 6. Desempeño de funciones sacerdotales que, en el caso de Pachacútec, incluyeron la organización o transformación del culto solar. 7. Desarrollo de rituales funerarios dedicados a su antecesor, aparentemente realizados en el inicio y conclusión del proceso de asunción del cargo (Regalado, 1996a, pp. 84-87). Desde las primeras páginas, ofrece la clásica división del espacio dominado por los incas en los llamados cuatro suyos y, pese a que en ese momento coloca a los incas en el escenario del altiplano, no hace referencia a la tripartita división en Omasuyo, Orcosuyo y Colesuyo (que parece haber correspondido a la cosmovisión aimara)38. De todas formas, hay que tomar en consideración que, para la época prehispánica, se deberían distinguir dos nociones aplicables a su idea de espacio: la primera ligada a la cosmovisión y religiosidad de los habitantes de los Andes; y, la segunda, referida a la existencia de organizaciones sociales y políticas situadas en la base de espacios articulados también por consideraciones étnicas. Ambas nociones que separamos por necesidad del análisis habrían formado una sola en aquel entonces. Es más, creemos que no existen razones suficientes para considerar que el nombre Tahuantinsuyu hizo en su momento referencia a un territorio políticamente organizado y, que por consiguiente, sus habitantes se consideraban integrantes de un Estado, cuya jurisdicción tenía fronteras fijadas y mantenidas solo por mecanismos políticos. La denominación Tahuantinsuyu aludía a un mundo o espacio conocido y ordenado ceremonialmente, a diferencia de la idea que sobre aquel se hicieron los cronistas y que tenía un marcado cariz políticoadministrativo (Regalado, 1996b, pp. 88-90). Se tiene por válida la idea de que la dualidad, la tripartición y la cuatripartición constituyeron, en la época prehispánica y —de manera bastante visible— durante el predominio incaico, criterios básicos de clasificación referidos entre otras cosas a la configuración de un espacio 77
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