Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

cronista desde las vertientes de su perspectiva política de corte occidental, aunque naturalmente se debe considerar lo que pudo recoger y entender de la óptica andina en materia de carácter religioso. Ambas visiones se perciben fácilmente en su obra; no obstante, también en dicho texto — junto con los factores religiosos y militares— aparecen siempre otros de carácter económico: el acceso y distribución de excedentes, «de tal suerte que las bases del poderío inca quedan establecidas mayoritariamente en criterios andinos» (Regalado, 1996a, p. 23). Insistiendo en la relación entre factores de orden religioso y socioeconómicos, agreguemos que la connotación del poder tenía también que ver con las actividades a las que los dirigentes estaban llamados u obligados a realizar, es decir, actividad ritual, despliegue de poder medido en términos de la cantidad de población sobre la que ejerce potestad y extensión del área territorial (o distancia). Asimismo, se tenía en cuenta su manejo de energía para llevar a cabo la actividad productiva, construcción y mantenimiento de establecimientos, edificaciones y aplicación de tecnología (andenes, canales de irrigación, etc.), el control y reparto de excedentes. A ello se sumaba la capacidad para hacer uso de la fuerza y sus posibilidades de interlocución o negociación (Regalado, 1996a, pp. 6162). Como dijimos antes, el trabajo de Betanzos da claras señales de estar orientado a procurar el entendimiento de la organización política incaica y, sobre todo, de los mecanismos principales del proceso de su expansión. Por eso, ofrece interesante y muy sugerente información acerca de lo que llamamos un patrón del proceso sucesorio, cuyos componentes identificamos divididos en cuatro. Primero, se encuentran las actividades rituales de los incas, especialmente las relacionadas con las exequias de sus antecesores. Segundo, destaca la reorganización del Cuzco y del Tahuantinsuyu en sus diferentes aspectos: social, político y religioso. En tercera instancia, se debe mencionar las guerras y actividades diversas desplegadas por los miembros de las diarquías incaicas en relación con el control sobre poblaciones y la consiguiente expansión del Estado incaico. Finalmente, tenemos la ocupación territorial y edificación de establecimientos incaicos. Este proceso estaba aparejado a un conjunto de actividades como: 1. Reunión de su gente: parientes y seguidores y reparto de excedentes. 2. Derrota de un grupo enemigo importante y reparto del botín (excedentes) conseguido. 76

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