especialistas también recordaban, reordenaban y transmitían la información sobre los demás incas, pues, Fue ordenado por los Yngas lo que ya avemos escrito açerca del poner sus bultos en sus tierras y en que se escojiesen algunos de los más sabios dellos para que en cantares supiesen las vidas de los señores qué tal avía sido y cómo se avían avido en el gobierno del reyno (Cieza, 1986, p. 30). Como es evidente, la permanencia en la memoria oral de los acontecimientos que debían ser recordados no quedaba únicamente en manos del Sapan Inca y los especialistas, sino que —como se ha manifestado— cada uno de los aillus cuzqueños debía velar por la memoria de su fundador. Este hecho, también, es recogido por Sarmiento de Gamboa, al mencionar que los descendientes de Sinchi Roca en la década de 1550 «tienen cargo de saber y sustentar las cosas y memorias de Sinchi Rocca» (1988, p. 65)23. Se debe anotar que, dadas las implicancias del manejo de la memoria oral, los descendientes de cada uno de los incas momificados debían mantener viva la memoria de su fundador con el fin de que no desapareciera del recuerdo cuzqueño. Es probablemente por esta razón que, al hablar del bulto de Pachacútec, Betanzos menciona que fue Túpac Inca quien ordenó que lo llevaran a las fiestas del Cuzco y que: [...] cuando ansi le sacasen le sacasen cantando las cosas que él hizo en su vida ansi en las guerras como en su ciudad y que ansi le sirviesen y reverenciasen y mudasen las ropas y vestidos como él los mudava y era servido en su vida (1987, p. 150). Claramente, Betanzos nos remite a la permanente necesidad de mantener viva la memoria del ancestro que daba sentido a la existencia de las panacas incaicas. Como es evidente, la lucha por la memoria debió ser un trabajo costoso para estos grupos, pero fue también la garantía de su existencia y poder como se ha manifestado en otro momento (Hernández Astete, 2012). Sobre el tema, Pedro Cieza de León también comenta que Pachacútec estableció una tradición relacionada con la conservación de su propia memoria: [...] entendida la orden que tenía para no se olvidar de lo que pasava en el reyno, es de saber que, muerto el rey dellos, si valiente avía sido y bueno para la governaçion del Reyno, sin aver perdido provinçia de las que su padre le dexó ni usado las baxesas y porquedades ni hecho otros desatinos, que los prínçipes locos con la soltura se atreven a hazer en su señorío, era permitido y ordenado por los 57
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx