Este concepto de «huauqqui», por tanto, implica el de diferentes manifestaciones de alter ego tanto en estado de muerto como en vida. Este no solamente «imita» el cuerpo humano, sino se refiere también a representaciones zoomorfas y a animales vivos (como el napa, un alpaca vestido), así como a objetos (la «borla de estado» y otras insignias de poder así como la ropa). Otra variante está descrita en detalle como parte de las «visitas» de Huayna Cápac, en las que él se disfraza de señor local, como se observa a continuación: luego como salio mando a aquellos señores que consigo llevaba que sienpre tuviesen cuidado de hazer saver antes que llegase […] para que saliesen al camino y le sacasen un vestido del traje y vestidura que en tal pueblo se usavan […] Y porque algunas vezes avia de llegar a pueblo do se usava traer cavello mandava que juntamente con el bestido que le trajesen una caballera que se la pusiesse […] que si eran encrisnejados los cabellos mandava que la tal caballera que ansimismo fuese encrisnejados y llegado el Ynga ofresçianle aquel bestido y el Ynga lo resçibia y luego se lo bestia y se ponía su cabellera y paresçia natural de aquella provinçia (f. 89v). Después, se sienta en una especie de trono o ushnu y recibe sacrificios de camélidos y libaciones de chicha. Seguidamente, canta y baila con los lugareños y reparte bienes como vasos de oro y plata, ropas, así como mujeres y camélidos. Si bien Betanzos lo interpreta como una especie de protocolo diplomático, es probablemente algo más como la conversión en una divinidad local. Es esta multiplicidad de representaciones la que concede al inca su omnipresencia en su mundo, su paisaje y el tiempo, en una palabra, su papel como axis mundi. Con ella «impregna» lugares, tanto en forma permanente como en «visitas» ritualizadas, tanto en el mundo exclusivo del Cuzco como en todo el imperio. No se trata solamente de una especie de poder político o forma de control y motivo de imponer «obediencia», sino de un aspecto mucho más transcendental, que es el de la transferencia del bienestar ligado a su persona y sus avatares. Sin embargo, estas manifestaciones están compartidas por los demás «bultos» de los ancestros, cuya presencia ubicua en la vida social del Cuzco agrega una visualización de la historia. Ello se observa tanto en la presencia física de todos los capaccuna como también en escenificaciones ritualizadas —que incluyen cantos y bailes—, las que agregan al aspecto cosmológico el de la cosmogonía, la repetición reiterada del origen del cosmos y de la sociedad. 49
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