Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

[...] el Ynga fue a las casas del sol y como llegase a la puerta quitose los çapatos y llevando su cabeça algo baxa hizo su acatamiento al sol y luego el mismo ensendio delante del bulto del sol en un brasero de oro un haze pequeño de leña que allí le llevavan los servidores del sol, la qual leña hera labrado de quatro esquinas y en ella pintados pajaros y mariposas y otras cosas que ansi a su parescer heran afables y ençendiendo la lumbre quemo en ella un cordero sacrificandolo al sol, degollándolo primero bivo y ofreçiendo aquella sangre que del cordero salía al sol (f. 88). Después, el Ynga, encomenço a tomar quenta los que ansi tenian cargo el administraçion del serviçio y destos bultos [de los señores pasados] [...] començo a visitarlos y berlos desde el bulto de Mango Capac hasta el de su padre topa Ynga Yupangue que era el postrer señor [...] y al bulto de Mango Capac, como era bulto antiguo y el primero hera pobre. Y pareçiendole que pues de aquel avian produçido los señores hasta el, que hera razón que fuese honrado y luego le dio serviçio doblado del que tenia de mamaconas y yanaconas y ropa y basos de oro y plata y mando que ansi como fuese el entrando en las casas de los destos señores que sus mamaconas y serviçio de tal señor cantasen su ystoria y hechos pasados y ansi como yba vizitando los bultos y casas [...] llego a la de Ynga Yupangue y biendo en el cantar de su ystoria los grandes hechos y ganados deste señor estuvose un mes haziendo grandes fiestas y sacrifiçios (f. 88v). A este bulto le da muchos mamaconas, yanaconas y chacras para cultivar frutas y maíz con el fin de ofrecerle como «quando era vivo lo hacían», y hace lo mismo con los de Yamque Yupanqui, de su padre y «las guacas y ydolos de todas sus haziendas» (f. 89). Con estos actos repite lo que Pachacutec hizo después de «ascender al trono» y de la muerte de Viracocha: e hizo hacer muy muchos bultos y tantos quantos señores avian sucedido desde Mango Capac hasta su padre Viracocha Ynga e ansi hechos mando que se hiziesen ciertos escaños de madera y muy galanamente labrados e pintados en las quales pinturas fueron pegadas muchas plumas de diversas colores y esto ansi hecho mando este señor que todos estos bultos fueron asentados en los escaños juntamente con su padre a los quales mando que todos acatasen y reverenciasen como ydolos y que ansi le fuesen hecho sacrificios (f. 40v). Por tanto, Pachacutec también inicia y ordena el culto a los antepasados que Huayna Cápac renueva, debido a la relevancia central de estos actos (véase abajo). A este papel de renovador del mundo y del tiempo se agrega otro que debe haber sido, como los demás mencionados, compartidos por 46

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