recomendaciones para mantener el orden y el bienestar, y la preparación de sus propios funerales. Finalizado esto, muere cantando. Después de ello, su aposento queda a oscuras por tres días y todos los habitantes visten ropa oscura sin adornos brillantes. El sucesor está nombrado en secreto y los señores provinciales están invitados al Cuzco. Luego de los tres días, los habitantes del palacio se lavan, cambian de ropa y se pintan con color verde. Seguidamente, se estrangula a las mujeres del inca, a sus hijos y voluntarios, y se los entierra con servicio y maíz seguido por una reunión ritual de los señores que recuerdan las hazañas del inca muerto. Paso seguido es la preparación del cuerpo como fardo y se lo coloca junto a los demás bultos de los ancestros. Niños de cinco a seis años de ambos sexos contraen «nupcias» y se los entierra vivos en lugares frecuentados por el muerto, así como en el océano. A partir de este momento, participa la población entera en un duelo de diez días con libaciones de chicha y sacrificios de camélidos. Todos visten ropa simple y pintan sus caras con bitumen. Después de un año, se celebra una gran fiesta llamada purucaya, que dura un mes. Grupos de hombres y mujeres con las caras pintadas de negro llevan las pertenencias del inca muerto y visitan los lugares frecuentados por el por un lapso de quince días. Se le pide su apoyo en la eliminación de enfermedades y para obtener buen tiempo y buenas cosechas. Luego, se inician diferentes bailes en la plaza central del Cuzco y, después, todo el mundo se cambia a su ropa «normal» y quema la ropa de duelo. Enormes cantidades de camélidos, algunos vestidos, se estrangulan y se les distribuye entre los habitantes y otros se queman en los lugares frecuentados por el inca muerto. Asimismo, se procede a la capacocha, un sacrificio masivo de niños. Finalmente, hay referencias sobre la tumba de Pachacuti, en la que fue enterrado en un ceramio grande. Sobre la tumba, se colocó una imagen de oro similar a la del Templo del Sol. Un fardo que contenía sus uñas y pelo cortado fue transportado al Cuzco en un anda. Miembros del linaje de Pachacuti se encargan permanentemente de su servicio y de su memoria por medio de cantares. Esta larga suma de la vida de Pachacuti constituye la base que se perpetúa con sus sucesores, por lo cual la vida de ellos requiere menos detalles. Según Julien (2000), se trata de una narrativa del género de life history, en su afán de determinar la historicidad de este tipo de fuentes. Sin embargo, de acuerdo con lo expuesto, el énfasis está puesto sobre el contexto ritualizado del tiempo con el afán de crear y mantener el orden y el bienestar social (véase arriba). Este orden está controlado por Pachacuti, 44
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