Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

fiesta de treinta días de duración. El texto de Betanzos se concentra en los preparativos, en rituales centrados en el inca y en la descripción detallada de las fiestas que aumentan en duración. En todos estos actos, participan los «señores», el inca y su servicio (Kaulicke, 2009, p. 395-396). Otro caso descrito con detalles minuciosos como parte de una campaña militar es la construcción de un puente colgante (f. 42v-43v). Otras fiestas son cíclicas, por lo que Pachacuti también «inventa» los meses alrededor de ellas. Asimismo, enseña el uso de los quipus a los señores con fines de la fiscalización («E siendo alli [Pachacuti] mando traer muchos cordeles de lana de diversos colores e tomando cada caçique por si delante de aquellos señores del Cuzco e haziendo nudos en aquellos cordeles dio y señalo a cada uno dellos memoria de lo que avia de traer y tributar a el y a la çiudad del Cuzco» f. 48), pero también para otros usos. Según Polo de Ondegardo, se encontró quipus junto al cuerpo de Pachacuti: «Y yo hallé el cuerpo del Inga Yupangui enbalsamado, en gran veneración, y los hilos y quenta de sus hazañas, e fiestas e idolatrías que estatuyó» (1940[1561], p. 154). Este papel activo en la invención y enseñanza le convierte en héroe cultural en un sentido que también se encuentra en los reyes de Mesopotamia (Glassner, 2003, cap. X). Otra faceta es la del guerrero exitoso que Pachacuti ya había demostrado con su victoria inicial contra los chancas. No obstante, no es la acción bélica que interesa mayormente a Betanzos (o a su informante), sino los preparativos y las fiestas celebradas luego de la campaña exitosa. Se les niega el entierro a los enemigos caídos con el fin de aniquilar su memoria y se construye un templo del Sol con el fin de memorizar la batalla y de agradecer al dios solar y a los ancestros cuyos bultos estaban presentes en aquella. Se viste a los prisioneros de guerra con trajes para ridiculizarlos, descritos por Betanzos con mucho detalle (f. 45-45v). En el Cuzco, se sacrifica primero al inca y se le presenta el botín para «se lo pisase» (f. 46v). A los prisioneros se los echan a los «tigueres» en un lugar llamado Llaxaguaci y los sobrevivientes; luego, se convierten en sirvientes a los «bultos», los ancestros (f. 47v) (véase abajo). Finalmente, hay otro tipo de fiestas relacionadas con el ciclo vital del inca. En el caso de Pachacuti, se trata de la de su propia muerte, cuya relevancia central se enfatiza con el espacio de cuatro capítulos (caps. XXIX-XXXII, f. 67v-f. 73v). Este ciclo se inicia ya antes de la muerte física con la reunión de sus hijos y señores, la transmisión de sus visiones del futuro, el casamiento de sus hijas con señores del Cuzco, las 43

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