las acciones en sí que son «dramatizaciones» de la creación y de la recreación (cosmogonía). En este sentido, el tiempo cíclico (nacimiento, maduración y muerte de plantas, animales y hombres) se extiende a los cuerpos celestes, concebidos como seres independientes o avatares de dioses o ancestros. Las muertes y las regeneraciones de la Luna, del Sol y de otros cuerpos celestes permiten crear ciclos en forma de calendarios y requieren su «culturización» (Kaulicke, 2009, pp. 390-391). Muchas de estas reflexiones se comprueban en el texto de Betanzos. En esta primera parte, el protagonista principal es el inca, que es el centro de su corte y de su ciudad —el Cuzco—, que es a la vez un microcosmos del imperio materializado en plantas, animales y hombres reunidos durante las conquistas y llevados a la capital. Es, además, el soberano único, el Zapa Inca o soberano del universo y el hijo del Sol, que no tolera a otros que le puedan disputar esta posición («e quitar los nombres de cada señorçillo de los tales pueblos e provincias tenian de Capac e que no avia de aver si solo un capac y que ese lo hera el» [f. 41v]). De ahí, queda claro que la guerra y las conquistas se justifican por este motivo. Sin embargo, solo a partir de Inca Yupanqui o Pachacuti esta meta se está alcanzando. Su papel transcendental en la historia de los capaccuna de Betanzos justifica el amplio espacio dedicado a él, un 60% del texto de la primera parte. Tras la victoria contra los chancas, que amenazaron con la extinción del embrionario Estado inca, —gracias a la ayuda directa de poderes divinos— el camino queda libre para la creación de un nuevo mundo social. Su nombre o título (Pachacuti) se refiere a una especie de reorientación en el tiempo, una recreación del origen, que podría estar relacionado también al hecho de que este inca se inició en compañía de tres «amigos»; quizá, en alusión a los cuatro ancestros que salieron de Guanacauri. A él se debe la (re)construcción del Cuzco y la del Templo del Sol no solo como organizador, sino como arquitecto que proyecta y ejecuta las obras. También, se encarga de obras hidráulicas que reciben una atención particular (cap. XIII). Esta work feast es un asunto de larga duración —en este caso, de un año entero— iniciado con cacerías, inspecciones de la ciudad, participación de los señores provinciales, presentación ante el inca y su veneración con sacrificios. Luego, viene la preparación del material de construcción para los canales y depósitos, así como de la ropa para el trabajo. Todo ello culmina en una fiesta suntuosa con bailes, consumo de chicha y de manjares y cánticos en los que se memoriza la victoria contra los chancas. Terminada la obra, se realiza otra 42
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