Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

mucha atención de los demás cronistas, por lo que es de un valor excepcional que merece un tratamiento más exhaustivo. LA HISTORIA COMO FIESTA Este es el título de un libro escrito por un egiptólogo suizo (Hornung, 1966) acerca del sentido o la conciencia de historia en el Antiguo Egipto. El papel transcendental de los ritos se plasma en miles de monumentos que representan al faraón como protagonista en ritos o actos ritualizados. Uno de sus roles es precisamente la construcción y la reconstrucción de monumentos. En analogía con el sol, como hijo del dios solar Re, «ilumina» los monumentos y los renueva. En sus inscripciones abundan frases como «que su nombre dure» o «que los dioses le den vida». Es, por tanto, la iluminación del mundo y su preparación para lo festivo las que dominan el concepto histórico del Egipto Antiguo. Sin embargo, también tiene que mostrar invencibilidad en las batallas contra los enemigos de las tinieblas que ponen en peligro la luz del sol. Destaca, asimismo, en su papel de cazador en una lógica parecida a la de los enemigos humanos; y su papel central es en las fiestas que determinan el ciclo anual (Hornung, 1966, 1982; véase Kaulicke, 2000, pp. 46-47). Como se verá, se perciben muchos paralelos en la Suma, pero Betanzos obviamente ignoraba tales alusiones, por lo que estos se deben a una esencial congruencia entre los sentidos de historia de ambas sociedades. Además de ello, las fiestas constituyen puntos elementales en la vida de muchas sociedades, como las del Antiguo Oriente, de Egipto y de la Grecia antigua (véase Kaulicke, 2009, pp. 388-390). Hace poco, los arqueólogos también han «descubierto» este papel central de las fiestas (Dietler & Hayden, 2001; Kaulicke & Dillehay, 2009). De estos ejemplos, se puede extraer que las fiestas cumplen con un sentido de la cohesión social y de la recreación de la sociedad por medio de la iniciación o de la comunión con los muertos, motivadas por el bienestar garantizado por el rey, como representante del dios y vínculo vivo con los ancestros. Su legitimidad se debe a estos vínculos, pero requiere la demostración cíclica de la «vigencia», la que se manifiesta precisamente en estas fiestas, en su generosidad y su hospitalidad que comprueban su autoridad. Fiestas y ceremonias, por tanto, adquieren un carácter cósmico, en el que se regularizan las interacciones y se da una especie de política transcendental entre los mundos de los dioses, los ancestros y los vivos (cosmología), y 41

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