Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Capítulo xxviii. En que trata de cómo el Marqués nombró por Ynga a Mango Capac, en el qual nombramiento se nombró Mango Ynga. Luego que los señores bolvieron al Marqués a le dar razon de lo que ansí les avía mandado, dijéronle que al presente no avía en el Cuzco a quién se deviese de nombrar por Ynga si no hera a Mango Capac, que allí estava presente, que hera hijo de Guainacapac; e aunque no hera hijo de madre que fuese de las señoras del Cuzco, que hera hijo de una señora prinçipal del pueblo de Anta, que es tres leguas de la çiudad del Cuzco. Y luego el Marqués le nombró por Ynga y los señores orejones y caçiques que allí estavan le resçibieron por tal. Y luego que ansí fue nombrado por el Marqués, los señores le nombraron Mango Ynga y dijéronle al Marqués que Mango Ynga se llamava de allí adelante. Y luego los señores orejones del Cuzco le llevaron de allí y le hizieron sus fiestas y regozijos, çerimonias y ayunos y sacrifiçios. Y siendo todo esto acavado, pensose el Mango Ynga y los demás orejones que se avía de quedar hecho Ynga y Capac como lo avían sido sus pasados y que los españoles todos se avían de yr de la tierra y bolverse a Castilla. Y un día, paresçiéndole al Marqués que hera bien saber los repartimientos que avía en la tierra y repartirlos en los españoles que al presente estavan con él y poblarlos [f. 141v] los pueblos, mandó llamar a Mango Ynga y mandole que le trujesse allí por quenta y memoria todos los repartimientos que avía en la tierra. Y Mango Ynga se fue de allí e hizo llamar los llactacamayos, que quiere dezir mayordomos de los pueblos y los que ansí tenían cargo en la çiudad del Cuzco de tener quenta de lo que ansí les pedían, y supo dellos los repartimientos que avía y los yndios que tenía cada repartimiento y trújole al Marqués la quenta y razón de lo que ansí le pedía; y el Marqués repartió allí en la çiudad en los vezinos que allí avía poblado los repartimientos que bastaron para los vezinos que allí pobló y ansí hizo después en los demás pueblos que pobló. Y como el Mango Ynga viesse este primer repartimiento y lo que en el Cuzco pasava, pesole a él y los demás orejones y diéronse al diablo viendo que se les yba bolviendo al revés de lo que ellos avían pensado de que se avían de bolver los españoles a Castilla y dejarlos a ellos señores en la tierra. Y fue un día 401

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx