Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

al Marqués el Mango Ynga y díjole que pues le repartía su gente, que le rogava que mandase a los amos a quien los dava y repartía que no los tratasen mal y que ansimismo le rogava que no repartiesse los señores orejones del Cuzco a nadie. Y el Marqués se lo prometió y dejolos libres y díjole al Ynga que aunque él avía repartido los yndios que él los avía de mandar; y que si no quisiese alguno dellos hazer lo que él les mandasse, que se lo viniesse a dezir a él, quel mesmo Marqués lo castigaría y que de sus amos ellos serían bien tratados. Y dejando todo recaudo y justiçia en la çiudad del Cuzco se bolvió el Marqués a Xauxa y desta buelta del Cuzco pasó la çiudad que allí tenía fundada al valle de Lima y de allí tornó otra vez el Marqués a subir al Cuzco a despachar al adelantado don Diego de Almagro a su jornada de Chile. Y como llegase al Cuzco vio el Marqués que andava en compañía de Mango Ynga un Marticote, el qual mirava por él y entendía en sus cosas y ansí se andava este Marticote con el Ynga. Y en aquella sazón tenía el [testado: Ynga] Marqués un muchacho, hijo de Guaina Capac, que le servía en su cámara; y como Mango Ynga viese que el Ma[r]qués amava aquel su hermano, sospechó que le amava y se servía dél a fin de le hazer Ynga y quitarle a él el Estado y hordenó de buscar manera cómo matar a este su hermano y díjolo a Marticote y a Paulo, que al presente el Paulo hera su mayordomo y hera su hermano, [f. 142] y el Paulo y el Marticote le dijeron que lo enbiase a llamar y que [lo] matarían ellos dos. Y ansí el Ynga lo enbió a llamar y como entrasse el muchacho al aposento do estava su hermano Mango Ynga, salió el otro su hermano Paulo y Marticote y matáronle; y, como le uviesen muerto, escondiéronse el Marticote y el Paulo. Y como el Marqués supiese esto pessole y preguntó al Ynga que cómo avía sido aquello. El Mango Ynga le dijo que se avía atravesado con Paulo el muchacho y que llegó a aquella sazón el Marticote y que ansimismo el muchacho se avía atravesado con el Marticote y el Paulo y el Marticote le avían muerto y que él dello no avía sabido cossa ninguna. El Marqués le dijo que por qué no los avía presso y el Ynga le respondió que avía sido tan en breve que no los pudo él ber y que quando salió él a ellos que ya heran huidos y teníalos él escondidos. 402

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