durmiera. Y como esta traiçión pensase la lengua púsolo por obra; y porque no le tamasen en mentira en lo de la gente de guerra porque no avía tal, [f. 139] enbió a çiertos yndios suyos dos leguas u tres de allí y mandoles que hiziesen muchos fuegos y pisasen las yervas y hiziesen de manera que paresçiese aver estado allí gente de guerra. Y como esto fuese hecho y sus yndios se bolviesen, fue aquella lengua al Marqués y díjole que Atagualpa se quería huir y matarle a él y a todos los suyos y que tenía para aquello gran junta de gente dos o tres leguas de allí; y el Marqués, como oyese esto, preguntó a Atagualpa que si hera verdad aquello y él dijo que no avía tal. Algunos de los españoles dijeron que no hera pusible porque él hera bien tratado y estava bien a recaudo y otros dezían que le matasen. El Marqués no lo creya y otra lengua que el Marqués tenía dezía que hera mentira y que se lo lebantava aquella lengua que lo avía dicho. El thessorero, como oyese esto, hizo un requerimiento al Marqués protestándole todo aquel thessoro que allí tenía de quintos de los cobrar de su persona y bienes si por caussa de no matar a Atagualpa se perdían; y que le matase y hiziese matar y que con matalle no se perdería aquella hazienda. Almagro ansimismo estava mal con Atagualpa porque como allí llegó Almagro traya çierto puñal en la çinta, del qual puñal traya colgando çierta borla; y como Atagualpa le viese el puñal y le dijesen que hera tanbién capitán como el Marqués, pidiole aquel puñal el Atagualpa al Almagro y el Almagro díjole que no se le quería dar; y como esto viese el Atagualpa quedó corrido y tenía al [t]al Almagro por hombre mísero y el Almagro estava mal con el Atagualpa. Y como oyese dezir el Almagro lo que aquella lengua avía lebantado al Atagualpa, ensistía al Marqués en que matasen al Atagualpa juntamente con el thessorero Riquelme. Y como viese el Marqués el requerimiento que le avía hecho el thesorero y el gran persuadir de Almagro y de otros en que matasen al Atagualpa, sentençió al Atagualpa a que fuese quemado. Çierto capitán del Marqués, como viese que el Marqués estava determinado en matar a Atagualpa, díjole que hera testimonio y que él quería yr a ver aquella gente de guerra y ber dónde estava y si hera berdad y que hasta que él bolviese que no matasen a Atagualpa; y ansí se partió este capitán a verlo, llevando consigo çiertos [f. 139v] que le acompañavan. Y el Atagualpa, como viesse que se le açercava la muerte y que hera testimonio aquél que le lebantavan y que por respecto de matarle [sic] aquella muger le avía lebantado aquel testimonio [testado: a] aquella lengua quando le tomó con su muger, y dezía que él hera señor y que hera 396
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